
Los fabricantes de smartphones centran todos sus esfuerzos o casi todos en la evolución de su hardware ya que lo ven como el modo de año tras año poder mantener esos desorbitados precios o incluso incrementarlos ligeramente. Este año el Galaxy S7 de Samsung se sitúa en la cima de las altas especificaciones, evidentemente seguido de muchos otros que montan características muy similares sino iguales.
El salto a los 8GB de RAM será en 2017
Pues bien, en su lucha por seguir evolucionando ya han empezado a aparecer especulaciones sobre como serán los buques insignia de los grandes fabricantes a partir del 2017. Así, la información afirma a que Samsung y algunos otros empezarán a utilizar el procesador Qualcomm Snapdragon 823 y esto implicará una escalada de la memoria RAM hasta la desorbitada cifra de los 8GB. Si, si finalmente se hace oficial la llegada de estos dispositivos con las mencionadas especificaciones (no sería de extrañar si tenemos en cuenta la evolución que han vivido los smartphones en los últimos años), se podrá decir que los smartphones de gama alta tienen más potencia y capacidad que muchos de los ordenadores de sobremesa que a día de hoy podemos encontrar en las casas.
Mucho ruido y pocas nueces, las verdaderas necesidades se siguen sin pulir
Es cierto que unas especificaciones de tan altísimo nivel implican que el dispositivo puede mover Android y sus últimas y exigentes versiones sin ningún problema. Pero lo cierto es que ya estamos hartos de repetir que una de las principales preocupaciones de los grandes fabricantes como Samsung, debería ser crear una capa propia del sistema operativo de Google que sature menos al dispositivo. Son muchos los que se preguntan como puede ser que Apple con la mitad de capacidad haga que su dispositivo funcione igual de bien que un Samsung o LG de altísima gama y la respuesta es muy sencilla: las exigencias del sistema operativo.
Por el momento, los únicos que parecen haber abierto los ojos son los fabricantes chinos de Xiaomi y Huawei que ya están aplicando capas propias que limitan en algunos aspectos el sistema operativo para que ofrezca un rendimiento mucho más optimizado. No estamos a favor de que Android deje de ser totalmente abierto (más bien todo lo contrario), pero si que creemos que se deben pulir muchos aspectos que en iOS ya han sido corregidos.
